
Serena, hija no amada del clan Vicente, fue banco de órganos de su hermana Isolda. Salvó al mafioso ciego Darío y le tejió una pulsera; Isolda se llevó el mérito. En su vida pasada no pudo exponerla. Renacida, deja pruebas, destruye el fideicomiso y huye. Darío descubre la verdad y la reproduce en la boda. Isolda cae, los Vicente quiebran. Serena renace en Sídney como “Sloan”, dirige una joyería y ama al abogado Luciano. Darío implora perdón; ella lo rechaza y acepta a Luciano. Final feliz.